

DE HABITAR LA CALLE
A HABITAR LA VIDA
Autora: Paula Sanabria
Foto: Paula Sanabria
En la actualidad juega fútbol con aquellas personas que alguna vez se dirigieron a él con la esperanza de tener una segunda oportunidad. Fabian Rico Sosa, Coordinador de Abordaje Territorial de la Subdirección para la Adultez de Integración Social, ha dedicado gran parte de su vida a reintegrar personas en situación de vulnerabilidad, y participa activamente en proyectos dirigidos a resignificar la vida de habitantes y ex habitantes de calle

Esta vez, Fabian se encontraba en el cierre de las Olimpiadas por la Dignificación en el parque Ciudad Montes de la localidad de Puente Aranda. Allí se realizó el acto simbólico de desarme que significa la transformación y el cambio de vida.
Fabian es politólogo egresado de la Universidad Nacional, especialista en Planeación y Desarrollo Humano y máster en Administración Pública. Ha trabajado en la Alcaldía Local de Fontibón, fue Coordinador del Voluntariado Ambiental de la Secretaría Distrital de Ambiente, Profesional local en la secretaría de Integración Social con el fenómeno de habitabilidad en calle y desde hace 8 años es Coordinador de Abordaje Territorial, cargo que le permitió estar presente en uno de los espacios más infames que ha tenido Bogotá: El Bronx.
Incluso antes de decir una palabra, Fabian transmite la gran calidez humana y empatía que posee. Con su uniforme de fútbol puesto y un semblante lleno de carisma, explica minuciosamente los procesos que su entidad realiza en favor de las personas en situación de calle, y habla sobre su experiencia al devolverle la ilusión a miles de personas que habitaron El Bronx.
Foto: Paula Sanabria
¿Cuál fue la causa principal de la habitabilidad en calle en el Bronx?
La habitabilidad en calle es un fenómeno. Existen procesos previos que tienen que ver con la salud mental. Detrás de todo habitante de calle hay un tema fundamental y es la violencia intrafamiliar, ellos fueron violentados en su entorno familiar o fueron quienes violentaban. Por eso consideran a veces que la calle es un entorno más seguro que su hogar. El consumo de sustancias es una situación asociada, no es la causa del fenómeno. Muchos de los que llegan a habitar calle no consumen drogas, lo hacen en el ejercicio de habitarla.
Además, cuando atiendo un habitante de calle estoy atendiendo el fracaso de toda la institucionalidad, ¿Dónde estuvo el colegio cuando ese niño fue violentado? ¿Dónde estuvo la familia cuando esta persona empezó a tener condiciones de vulnerabilidad? ¿Dónde estuvo la secretaría de salud? Cuando llegan acá ya han pasado por una gran cantidad de situaciones de vulnerabilidad y eso es bastante complejo.
¿Usted se encontraba el día de la intervención del Bronx?
Estuve allí. No fue una intervención social, fue una intervención de seguridad y el enfoque no fue tan social en el sentido de que fuera Integración Social el que liderara el ejercicio, o el que planeara las actividades; quien planeó todo fue la policía con la orden de la alcaldía en su momento. Por ese motivo nosotros no ingresamos como tal en el anillo; teníamos preparados unos servicios alrededor de lo que era la calle del Bronx y la adaptación de los servicios en territorio y en las unidades operativas que existían en el momento.
Ahora bien, cuando se hace la intervención y comienzan a sacar aproximadamente 3500 habitantes de calle de ese lugar, los retiraban a otros lugares; los trasladaban a la secretaría de integración y allí muchos recibieron atención después de salir de la instrumentalización a la que estaban sometidos. Muchos decidieron quedarse con nosotros en un proceso de inclusión social. Nosotros siempre estuvimos allí prestando los servicios, todo el tiempo.
Después del operativo realizado por las autoridades, ¿cómo inició la intervención y reintegración social?
Todos los procesos con habitabilidad en calle en Colombia son voluntarios. Hay sentencias de la corte que definen que habitar calle es una opción de vida y nadie puede ser conducido a la fuerza solo por el hecho de habitar calle. Nosotros no atendemos personas que estén condenadas por la justicia. Mientras la persona tenga suspendidos alguno de sus derechos civiles fundamentalmente, otros procesos de acompañamiento e integración también se detienen. Los procesos de interdicción en Colombia no existen. También está la política pública nacional del fenómeno de habitabilidad en calle y la política pública distrital, que parten de un concepto igual: la resignificación, la prevención y la dignificación. No son procesos obligatorios. Otra situación es que nosotros somos una entidad del orden social, no somos entidades de salud, entonces no podemos suministrar un medicamento, ni someterlos a procesos psicoterapéuticos porque eso el sistema de salud aún no lo contempla, es un sistema de salud que carece de robustez en el sentido de atender lo psiquiátrico y las adicciones.
"Detrás de todo habitante de calle hay violencia intrafamiliar, ellos fueron violentados en su entorno familiar o fueron quienes violentaban"
Fotos: Paula Sanabria
¿La Secretaría de Integración se asoció con otras entidades para brindar apoyo médico o psicológico?
Los procesos terapéuticos o médicos se hacen a través de la EPS, no se hacen a través de integración social. Lo que hacemos es un ejercicio de afiliación a la EPS y si el ciudadano lo busca, hace el proceso para acceder al servicio. Lamentablemente, los cupos son muy pocos. Nosotros nos encargamos de eso, integrar socialmente a las personas a través de diferentes estrategias y ayudarlos a superar las condiciones de vulnerabilidad, no que superen la calle, porque esa si es una decisión de la persona.
¿Cuál fue el elemento principal en el proceso de reintegración de los habitantes del Bronx?
Todo lo hicimos desde el principio ciudadano que es su decisión. Pero nosotros, a través de los equipos psicosociales que tenemos, indagamos acerca del contexto social de cada persona, averiguamos cuál es su red de apoyo, sus habilidades, y sus opciones para después de salir de la calle. A su vez, se reconoce la razón por la que esa persona empezó a habitar calle, teniendo en cuenta que eventualmente, luego de que salga del servicio de atención institucionalizado, podría detonarse de nuevo y hacer que esa persona regrese a las calles. Es un ejercicio de acompañamiento psicosocial, es bastante complejo porque la calle deja huellas y las sustancias también.
Las recaídas de estas personas no se dan por volver a consumir, sino porque muchas no saben manejar sus duelos. Por ejemplo, cuando un ex habitante de calle se encuentra con su familia, y presenta huellas en su cara o herida, es posible que alguien lo haga sentir mal por alguna situación o lo recrimine. Eso hace que vuelva a la calle como una opción de escape y quizás otra vez se encuentre con el consumo.
¿Hay algún caso de éxito de una persona que ustedes hayan reintegrado?
Sí, por supuesto. Algunos trabajan en esta entidad, otros han terminado sus procesos de estudio y son profesionales, otros están fuera del país con sus familias. Eso es más común de lo que parece. Llevo más de 10 años trabajando este tema, y ya perdí la cuenta de cuantos han superado la habitabilidad en calle. De los que sí me acuerdo son los que he visto que ya están bien y recaen de nuevo. Este es un fenómeno muy grande, variable y de múltiples causas. Curiosamente no todos logran salir de esa situación a través de un ejercicio institucionalizado, encerrados en un hogar de paso, lo hacen directamente desde calle. Nosotros tenemos un equipo de cerca de 300 personas que está en la calle todos los días haciendo proceso de desarrollo personal con ellos.
"Llevo más de 10 años trabajando este tema, y ya perdí la cuenta de cuantos han superado la habitabilidad en calle"

"“Profe yo vine acá porque me dieron una granada y no puedo entregarla, tengo que salir con ella porque si no, me van a matar."
Cuál fue el impacto social que hubo después de desalojar a tantos habitantes de calle del Bronx?
Las personas de las localidades aledañas no estaban acostumbradas a ver 800 habitantes de calle, estaban acostumbrados a ver 50 que siempre estaban allí. Eso generó un impacto mientras se reorganizaba todo, empezó un discurso negativo de la sociedad hacia estas personas. Muchos decían que aumentaba la inseguridad, sin embargo, no hay datos exactos después de la intervención del Bronx que confirmen que los crímenes aumentaron. Aun así, el habitante de calle es considerado como un buen culpable debido a la percepción negativa que las personas tienen de ellos.
¿Cuál fue la parte más difícil de estar presente en la intervención del Bronx y hacer el acompañamiento a los habitantes de calle?
Fue ver a las personas que llevaban mucho tiempo sin salir de allá. El Bronx y las ollas grandes generaban trabajo, entonces encontrábamos personas que llevaban más de 5 años sin salir de esa cuadra, por su adicción o trabajo. Por lo tanto, sacarlas de ese contexto era una decisión muy violenta, entonces sus reacciones emocionales y crisis eran muy difíciles. También algo que nunca se midió fue el impacto que generó para muchas familias creer que su familiar estaba en el Bronx debido a la cobertura mediática de que todos iban a ser rehabilitados. Se generó una expectativa muy alta cuando era posible que la persona ni siquiera estuviera allá.
¿Usted recuerda algún caso específico que lo haya impactado?
Recuerdo mucho que esa noche estábamos recibiendo muchas personas y teníamos que hacer un proceso llamado “Ficha SIRBE” que consiste en registrar en el sistema a las personas atendidas. En medio de esas entrevistas, un chico me dice “Profe yo vine acá porque me dieron una granada y no puedo entregarla, tengo que salir con ella porque si no, me van a matar. Me pidieron que cuando esté aquí en la mitad del patio gritara que tengo una granada para que ustedes abran las puertas y volvamos a salir” Yo lo tomé con mucha calma, le dije que lo mejor era que la entregara porque representaba un riesgo para todos. Cuando él saca la supuesta granada para entregárnosla, resulta que era una naranja. Eso me impactó mucho porque demuestra el ejercicio de instrumentalización tan fuerte que había, pero también la forma en la que se aprovechaban de una persona muy inocente que desconocía todo y un intento por asustarnos a nosotros.