

LAS VOCES SILENCIADAS DEL BRONX
Autor: Salvador Benavides Tarud
"La demolición de la ‘L’ del Bronx empezó a mediados del 2016. Bajo el mandato del alcalde Enrique Peñalosa cayeron las casas en las que las desapariciones, secuestros, asesinatos y desmembramientos eran el diario".
La demolición de la ‘L’ del Bronx empezó a mediados del 2016. Bajo el mandato del alcalde Enrique Peñalosa cayeron las casas en las que las desapariciones, secuestros, asesinatos y desmembramientos eran el diario. Y aún así, a finales del 2023, 7 años después del desmantelamiento, el crimen parece dispararse en la zona. Esta es la realidad que enfrentan los comerciantes que por décadas han tenido tiendas de textiles en la calle frente al lote donde demolieron las casas del Bronx.
Para ellos, hablar del antiguo Bronx es algo prohibido: aún permanece el riesgo de represalias. Los cabecillas del crimen les impusieron la regla “no se metan con nosotros y no nos metemos con ustedes”. Por esto, uno de los comerciantes consultados se negó a ser entrevistado, y sólo contestó algunas preguntas sobre la L después de pedir que se apagara el equipo de grabación y fotografía. Y a pesar de esta amenaza y las atrocidades vividas dentro del Bronx, para ellos las cosas eran mejores cuando los Sayayines imponían orden en la zona. Este artículo es producto de una entrevista hecha a la dueña de uno de estos negocios, quien pidió se reservara su identidad por motivos de seguridad.
-¿Ha mejorado la seguridad en la zona desde que demolieron el Bronx?
No, la situación sigue igual, hasta peor. En esta parte no robaban, de aquí y en la Caracas hasta la 18 no podían robar nada. Ahora, común y corriente. Roban carros, atracan gente. Y esto no es sólo en el centro, ha sido toda Bogotá, se ha expandido en todo. Antes de pronto se enfocaban únicamente aquí; ahora no, porque salieron del Bronx a toda parte.
-¿Cómo se ha visto afectado el negocio?
Por la inseguridad han bajado las ventas. Es muy diferente los años de antes a los de ahora, usted dejaba hasta las cosas ahí y ahora hace falta más acompañamiento de policía. La verdad sí ha aumentado bastante la delincuencia.
Entonces, ¿No hubo problemas con la L?
No, con nosotros no. Ellos estaban allá y nosotros acá. Lógicamente, era molesto lo que se vivía ahí pero le toca a uno aprender a convivir en la situación. Los indigentes, el mal olor, la suciedad, peleas entre ellos, cuando pasaban los disturbios allá. Y lo que se está viviendo ahoritica, el consumo. Solamente se “metía” allá; ahora como es, entre comillas, legal, siempre uno lo vive. El olor antes era igual al de ahora, sólo que mucho más fuerte. Era un olor muy feo, a orines y marihuana. Lo otro es que atendiendo a los clientes se metían los indigentes agresivos a pedir que la moneda y eso. Pero en sí, ellos, los que vendían allá, los controlaban a ellos (a los habitantes de calle), porque no les convenía que la Policía viniera por acá. No dejaban que robaran por acá, entonces robaban por la Caracas por allá.
-¿Ha mejorado la seguridad en la zona desde que demolieron el Bronx?
No, la situación sigue igual, hasta peor. En esta parte no robaban, de aquí y en la Caracas hasta la 18 no podían robar nada. Ahora, común y corriente. Roban carros, atracan gente. Y esto no es sólo en el centro, ha sido toda Bogotá, se ha expandido en todo. Antes de pronto se enfocaban únicamente aquí; ahora no, porque salieron del Bronx a toda parte.
-¿Cómo se ha visto afectado el negocio?
Por la inseguridad han bajado las ventas. Es muy diferente los años de antes a los de ahora, usted dejaba hasta las cosas ahí y ahora hace falta más acompañamiento de policía. La verdad sí ha aumentado bastante la delincuencia.
-Entonces, ¿No hubo problemas con la L?
No, con nosotros no. Ellos estaban allá y nosotros acá. Lógicamente, era molesto lo que se vivía ahí pero le toca a uno aprender a convivir en la situación. Los indigentes, el mal olor, la suciedad, peleas entre ellos, cuando pasaban los disturbios allá. Y lo que se está viviendo ahoritica, el consumo. Solamente se “metía” allá; ahora como es, entre comillas, legal, siempre uno lo vive. El olor antes era igual al de ahora, sólo que mucho más fuerte. Era un olor muy feo, a orines y marihuana. Lo otro es que atendiendo a los clientes se metían los indigentes agresivos a pedir que la moneda y eso. Pero en sí, ellos, los que vendían allá, los controlaban a ellos (a los habitantes de calle), porque no les convenía que la Policía viniera por acá. No dejaban que robaran por acá, entonces robaban por la Caracas por allá.
Entonces ¿Hubo alguna manera en que el Bronx afectara su vida y a la comunidad en general?
Aparte de los indigentes y malos olores, a nosotros como comerciantes no nos afectaba porque nosotros estábamos acá y ellos allá. Osea como todo colombiano, hay veces podemos estar viendo las cosas y uno no se mete en el asunto, porque pues hay muchas circunstancias que a uno no le permiten actuar en el problema.
¿Recuerda cómo era la zona antes de los eventos del Bronx?
Aquí no era tan complicado como en el Cartucho. Después del Cartucho se vinieron para acá y es cuando está más complicado. La zona antes era insegura pero no tan problemática como hoy o en el Cartucho. Y en el presente,
¿La Policía ha estado dispuesta a ayudar?
Pues sí pero muy poco. Como ellos mismos dicen, ‘es que nosotros no podemos ejercer violencia contra ellos, no podemos hacer esto o lo otro’. Están limitados también entonces ya se entregó casi a lo que ellos (los delincuentes) hagan. Ya es un problema constitucional, de leyes, de todo. Ellos pueden robar y al otro momentico ya los sueltan.
Ante estas dificultades, ¿Se ha podido hacer algo para revitalizar la zona?
Nosotros como comerciantes hemos tratado de colocar seguridad, hemos estado pendiente de colaborarnos, pero pues es muy complicado uno hacer la labor de la justicia. No se puede.
¿Cree que la decisión del alcalde Peñalosa fue la correcta para desmantelar el Bronx?
No. De pronto tenía, muy entre comillas, buenas intenciones, pero no lo hizo de acuerdo con la situación de la necesidad del pueblo sino a beneficio de otros. Primero los tendrían que haber reubicado (a los consumidores), donde ellos se rehabilitaran. No dejarlos acá porque el que es consumidor va a donde le venden. Están los mismos expendios y pues no va a haber rehabilitación. Como persona que presenció el antes, durante, y después del Bronx,
¿Qué mensaje le dejarías a Bogotá?
​
Ellos todavía están, esto es complicadísimo, por eso le digo que ni nombres ni apellidos. Osea nunca desmantelaron aquí, usted nunca ha visto que cogieran a cabecillas, nunca. Desocuparon pero nunca sacaron nada, entonces ellos están, la misma historia.